Nasted

martes, 10 de agosto de 2010

Capítulo 3 - Amanecer

Una suave brisa arremolinó su pelo contra mi cara, lo que hizo darme cuenta de que me había dormido. No lo podía creer, nos habíamos dormido sobre el capó de mi Cadillac Sexteen ( un coche nuevo, bueno y bonito, que pude comprar gracias al éxito de mi primer disco.)
-Mierda, me he dormido.- mire hacia el horizonte y vi como estaba a punto de amanecer. Sería romántico que viesemos los dos el amanecer, así que creo que iba a despertarla.
-Despierta preciosa.-la dije tocándola un poco el hombro. Poco a poco fue abriendo los ojos.
-¿Nos hemos dormido?- dijo desperezándose. Era tan mona, parecía un gato.
-Sí. Mira.-la dije señalando el amanecer que empezaba a verse a lo lejos. Todo el cielo comenzaba a ponerse de un color naranja fuerte que poco a poco se fundía con el azul oscuro, y se iba comiendo a las estrellas.
-Es precioso...Jack.- sus ojos brillaban más que todas las estrellas, y eso me provocaba cosquilleos en el estómago...esa mirada...
Nos quedamos mirándonos fíjamente el uno al otro, y poco a poco fuimos acercándo nuestros rostros. Todo aquello era tan, ¿perfecto? creo que eso ya lo he dicho... pero... así era: perfecto. Cuando nuestros ojos estuvieron a menos de un centímetro nos fundimos en un largo beso. El primer beso de, espero, muchos más.
-Jack...-susurró ella soltando mis labios y pegando su frente contra la mía- gracias...
-¿Por qué?
-Por haberme regalado esta noche tan maravillosa, en serio, a sido la noche más bonita de mi vida, gracias...
-No tienes que darlas, la mía tamb...- no me dejó terminar la frase, volvió a besarme interminablemente, bueno, desgraciadamente sí que lo iba a ser...
Estuvimos sentados sobre el capó hasta que ya se veía una gran claridad, con la mañana bien entrada.
-Bueno, creo que es hora de llevarte a el hotel, ¿no?A no ser que quieras venirte a mi casa...-por muy bonita que hubiera sido la noche, no espera un sí, ni mucho menos, la acabava de conocer, al fin y al cabo.
-¿Crees que es buena idea? ¿No te causaré molestias?-contra todo pronóstico...
-Claro que no, si yo estaría encantado de que vinieras. Además, tengo una habitación de sobra...
-¿En serio pretendes que me crea que quieres que duerma en otra habitación?
-Eeehh... p-pues...
Ángela rió y me besó otra vez, aunque más corta, igual de intensa.
-Bueno, vamos.
Los dos bajamos del capó y montamos en el coche, ella se arropó con la manta en el asiento de alante y emprendimos la marcha.
-Oye, ¿pasamos primero por mi casa para cambiarnos, y luego me dejas llevarte a desayunar un chocolate con churros?
-Claro que sí, pero primero debería ir a el hotel para coejr mis cosas.
-Vale, pues vamos.
Llegamos a el hotel en media hora. Ella cogió todas sus maletas y nos fuimos a mi casa. Una vez allí ambos nos duchamos, cambiamos y fuimos a un bar cercano donde solía desayunar yo.
-Mmm, están muy ricos.
- Si, la verdad.
-¿Vienes a menudo por aquí?
-Pues sinceramente sí, jajaja. Prefiero desayunar aquí unos buenos churros antes que hacerme yo leche en mi casa.
-Jajaja, menudo vago. ¿No sabes ni hacerte eso?
-Uuh, claro que no. Que sepas, que soy un gran cocinero.
-¿A sí?
-Claro.
-Pues vete preparando, por que soy muy exquisita.
-Cuando usted quiera, bella damisela.- me dedicó una de sus sonrisas, de esas de las que creo que ya no sabría vivir sin ellas.

Pero todo no era de color rosa.
De repente, me derrumbé por completo. Todo lo que había pasado en las últimas horas, se acabava de oscurecer. Todo loq ue ahora era mi mundo, mi vida, todo.
Hasta ahora no me había hecho a la idea de que Ángela estaba aquí de paso, por unos días, para luego volver a estudiar a New York, y ni si quiera sabía cuanto tiempo la quedaba aquí.No sabía que hacer en ese momento, no quería perderla ahora, acabava de conocerla. Ahora solo quería aprovechar todo el tiempo que estuviera con ella, todo lo posible...

No hay comentarios:

Publicar un comentario