Nasted

sábado, 25 de diciembre de 2010

Capítulo 6 pt.2 - Camping-gas y demás pijadas...

Este lugar estaba lleno de sitios preciosos, donde podría llevarla, pero creo que no estarían a la altura, necesitaba algo aún mejor.

Tras pensar en varios sitios, algo me vino a la mente como un destello: La vieja casa de mis abuelos en la montaña.
Así por las buenas no parece nada especial, es más, parece 'soso', pero, alejado de esa idea, era un sitio mágico. Hacía años que ni yo, ni nadie iba a aquel lugar; está demasiado perdido en la montaña como para que interese ir sin más. Pero desde luego que ahora si que merecía la pena.
Era una pequeña casa de piedra que se encontraba poco antes de la cima de una montaña cercana. Tiene vistas al mar, a unos acantilados, está al lado de una pequeña cascada, y desde ahí se ven unos amaneceres y atardeceres alucinantes.
Sí, definitivamente creo que es ahí donde voy a llevarla.

-Eeoo, ¿estás vivo? - dijo Ángela al verme empanado - ¿En qué pensabas?

-¡Ah!Nada, estaba pensando en mis cosas...de... da igual, vamos a preparar las cosas.-dije levantándome y recogiendo las cosas del desayuno.

-¿Las cosas?¿Qué cosas? ¡Oye!No entien...- la callé con un beso.

-Tu déjamelo a mí, ¿vale?- ella asintió y dio media vuelta para recoger las últimas cosas.

Saqué del trastero una mochila de escalada que solía usar por allá cuando el homoerectus y tal... La llené de lo que necesitaríamos para ir, ya que el camino y el acceso no estarían precisamente fáciles: linternas (Sí, no sabía si habría luz...), un par de camping-gas, el botiquín de acampada (¡Pijadas! ¡Y que fueramos a la guerra!), el equipo de cocina, hornillo, pastillas para encender, pastillas depuradoras de agua (¿Pero qué....?), pilas por si las moscas y alguna cosilla más... Me estaba dando cuenta según metía todo de que era un poco... como decirlo... ¿'pijito'? ¿Para qué tantas cosas? Sinceramente, creo que nunca las llegué a usar, pero iba con Ángela, así que, quería que estuviéramos lo mejor posible, aunque a mi me bastaba estar con ella...
Después de terminar llenar la mochila con la muda y el neceser, cogí otra más pequeña, que sería la que llenaría con comida.

-¿Preparas tu lo que nos llevamos de comida?-le dije a Ángela dándole la mochila- voy a ducharme...

-Vaya, veo que nos vamos de acampada, y no pasaremos la noche aquí... Está bien, prepararé unos bocatas, y meteré más cosas para desayunar y cenar...

-Vale, yo me voy a duchar.

Fui al baño y me quité la camiseta y los boxers con los que dormí anoche, y los dejé en el suelo. Abrí el grifo del agua caliente, y me metí en la ducha.
Tarde menos de 10 minutos en estar ya seco y vestido. Cogí las últimas cosas que nos pudieran hacer falta, y salimos hacia el coche para dejar todo.

La montaña no estaba muy lejos, más o menos a 30 minutos en coche. Primero tendríamos que ir en coche hasta dónde podamos, y luego seguir andando, que será cerca de 45 minutos andando, o por lo menos eso antes, cuando había un camino decente...

-¿Lista?-le dije cerrando el maletero y apoyándome sobre el.

-Of course....- dijo sonriendo y dándome un beso.- sorpréndeme.-me susurró al oído.

domingo, 10 de octubre de 2010

Capítulo 6 pt.1 - Tostadas

Aún cuando dormía, seguía siendo perfectamente imperfecta, tan frágil, tan bella...

Parecía que todo ésto de Yeray, la fiesta, y las movidas, habían hecho que por un momento me olvidara de aquello que me aterraba. Pero ni mucho menos de haberlo olvidado, aquí estába, tumbado en la cama junto a ELLA, mirando hacia el techo, en la oscuridad, sin parar de darle vueltas a la idea de que era cuestión de días que Ángela se fuera.

Todo parecía muy frustante, muy trágico... pero... ¿era eso verdad?
Tan sólo la conocía de apenas dos días, no podía en tan poco tiempo haberme enamorado de ella, no, no era así, no sé lo que me pasaba, pero eso NO era.
Parecía más bien que intentaba convencerme a mi mismo de ello, y al parecer, no daba resultado. Sí, así eran las cosas, de buenas a malas, me había enamorado de aquella chica con cara de Ángel (irónico, ¿no?) que descansaba a mi lado, lo quisiera o no.
-Ángela...- me sorprendí a mí mismo susurrando su nombre antes de caer dormido, antes de que la oscuridad...


Un olor a tostada recién hecha reactivó mi mente y me hizo despertarme. Miré a mi lado y no encontré lo que buscaba, por un momento me asusté, pero luego me dí cuenta de que no debía.

-El desayuno está listo, dormilón.-dijó asomándose por la puerta, con una sonrisa, su sonrisa.

-Hmm, ¿es eso una invitación?

-Tal vez, tu me invitaste a cenar, ¿por qué no?

-Esta bien, no veo por que no aceptarla.-me levanté de la cama, me vestí, y fui a la cocina para desayunar junto a ella.

Cogí una tostada y la di un bocado.

-Bueno, ¿que le apetece a usted hacer hoy, señorita?-la pregunté dando un trago a mi taza de leche.

-Pues, la verdad es que no tenía pensado nada, pero no sé, me apetece ir a algún lugar bonito.

-Eso puedo hacerlo.

-Sorpréndeme.

viernes, 20 de agosto de 2010

Capítulo 5 - ¡Boikot! (Charlie)


Al cabo de un rato de charla sonó un móvil.
- Es el mío-Dijo Ángela.
-Puedes irte a mi cuarto si quieres-La dije .
En lo que ella se iba perdiendo por el pasillo hasta llegar a mi cuarto me quedé mirándola con
cara de tonto y en cuanto cerró la puerta.
-Wáh tío ¿como fue ?-Dijo Victor
-¿Que como fué el que ?-Le dije . Sabia a lo que se refería el tocapelotas de Victor pero me hize el tonto
por si dejaba el tema
-Joder tio ! el folleteo que va a ser-
-¡Ah! Coño, pues bien hasta que tu madre me aplastó con sus voluminosas carnes-Le dije con un
tono demasiado sarcastico diría yo.
-Tío te has pasado.
-Lo siento no quería meterme con tu madre pero contigo si-le dije en tono de guasa
- Entonces que ¿nada de nada ?
-¿Te parece poco estar toda la noche con ella ?
-Bah, ya tendrás ocasión esta noche-
-Más me ... 
- Otra vez esa puta nos quiere joder la fiesta- me cortó Ángela.
-Más vale que se fuese ...-Dijo Victor y antes de que terminase la frase dije -Mierda¿a qué hora
teníamos que estar en el aeropuerto ?-Dije con desconcierto
-¡Joder,llevará 15 minutos esperando!-Dijo Victor mirándo la hora.
-Bueno, pues Victor, tu ves a buscarle y nosotros os esperamos en la casa de Vanessa.
-Recibido-Dijo Victor haciendo un gseto militar.
Victor salió por la puerta para ir a buscar a Yeray y otra vez nos quedámos Ángela y yo solos.
-Bueno, vamos saliendo que éstos son muy rápidos.-la dije.
-Vale casanova, jajajaja-Me dijo con tono de burla
-¿ Has escuchado la conversación ?
-Sí, jaja -Y justo cuando yo me fui a disculpar, ella me paró dandome un beso, así impidiendo
que hablase y que me desconcentrase para meterse primero en el baño.Me quedé en la puerta
esperando a que me invitase a entrar, y como no lo hizo me fui a arreglarme .
Ya pasada una hora estábamos esperando a Yeray y Victor como agua de mayo, esta vez
había ido más gente pero la mayoría estaba , como no , en casa de la otra , sí la otra , no se merece
nombre , llamemosla "X" .
Cuando por fin se abrió la puerta, aparecieron Victor y Yeray, sorprendido .
-¡Sorpresa! -Gritamos todos los que estabamos presentes .
-¡Nos atacan!-Gritó Yeray .
-Que pasa cabrón ¿qué te querias quedar en las Holandas?-Le dije .
- Que va tío eso es un infierno-Dijo Yeray.
- Sí ,pero de maría-le dije con todo de guasa .
- Que perráco , bueno ¿qué coño pasa? ¿Cómo es que hay tanta gente ?-
-Te queríamos hacer una fiesta sorpresa y bueno aquí estamos- Dijo Vanessa.
- Sí pero hay una puta que no quería que nadie viniera - Dije enfurecido.
- Jajaja esto ya me va gustando más, vamos que tengo que hacer una visitilla -Dijo Yeray con la cara de cabrón que se le pone.
-Me da a mí que tenemos que salir un momento...-dije girándome hacia Ángela- oye, ahora vuelvo, ¿vale?
-No te metas en problemas...-me dijo preocupada.Yo le dediqué una sonrisa y la besé. Vanesa parecía haberse dado cuent de ello, y nos miró con cara de asombro.
Yeray salió por la uerta por la que apenas acabava de entrar hace un minuto y le seguimos Victor, David y yo
-Yo conduzco -Dijo David
-¡ Y una mierda !- Dijo Victor .
Mientras ellos discutían Yeray y yo nos subimos en el coche, claramente yo conducía y Yeray se monto atrás para sacar la cabeza por la ventanilla.
Cuando emprendimos la ''visitilla'' dije:
-¿A dónde vamos?
-A ver a la puta esa. Tengo un regalo para ella-Dijo Yeray.
Llegamos a la casa y entramos en la fiesta,Yeray se quedó en el coche y nosotros entramos consumiendo a más no poder mientras cantabamos
-Eva María se fue...
Todos ya conocen esa canción
-¡Jack!-Grito Sandra que era la propietaria de la fiesta 
En esos momentos Yeray entró como una exalación por la ventana ,rompiéndola ,y con una botella de whisky en la mano y diciendo:
-¡¡¡Yiiiiiha!!!
Entonces todo el mundo empezó a revolucionarse y a agitar todas las bebidas para que saliese como el champán.
Yo cojí el típico bol de ensalada gigante de película americana con ponche y se lo eche encima a Sandra.Victor empezó a tirarse encima de los  que estaban en los sillones.David se subió a la mesa y les echó a todos nata.
-Esto solo es un poco de bienvenida ahora llega lo bueno.
Victor salió hacia la piscina, cojió un cubo con agua y lo puso en la puerta para el que saliese que se resvalase. Cuando salió el novio de Sandra, corriendo detrás mía, calló a la piscina. Yo cojí un bote de pintura y lo tiré a la piscina. David empezó a miccionar desde la terraza a todos y Yeray cojió al perro de Sandra le dio algo de comer podrido y el pobre perro hizo ''salchichas'', que las cojió las metió en bolsas y las tiró por la casa prendiendolas fuego.Todo olía fatal, y como nos imaginamos toda la gente dejo esa fiesta y se vino a la nuestra.
-Misión cumplida chicos -dijo David, que era un fanatico de los juegos de guerra.
Volvimos a la fiesta , sí porque era la única que quedaba.
-¿Que habeis hecho? Dijo Ángela
-Cosas de mayores -respondí con una carcajada.
-Nos vamos a la playa -me dijo Yeray.
-Está bien, ahora iremos nosotros - le repondí
Nos fuimos todos a la playa, y esa sorpresilla a Yeray terminó en una temenda fiesta en la playa.

martes, 17 de agosto de 2010

Capítulo 4 - El contraataque a la calma: otra fiesta.

Salimos del bar y fuimos a el supermercado a por algo que comprar para hacer la comida, ya que andaba escaso de ingredientes.
-Bueno, ¿qué te apetece comer?
-Pues... me da igual, con tal de que esté rico...
-Bueno, ¿pero alguna preferencia tendrás, no?
-Hombre, si me lo pones así... podrías preparar algo de pasta.-perfecto, la pasta se me daba de miedo.
-Hecho-dije satisfecho por su elección.
Cruzamos por el pasillo de las bebidas y llegamos donde estaba la pasta.''Macarrones'' pensé, perfecto, cogí un paquete de macarrones y lo metí en la cesta.
-Mmm, macarrones...-me dijo mordiéndose el labio.
Le dediqué una media sonrisa de triunfo.
Metí en la cesta un par de botes de tomate frito, luego fui a por la carne picada, y cogí bastante; me gustaba con abundante carne. Creo que ya tenía todo, me dirigí hacia la caja, y antes de llegar me acordé de coger algo de bebir, y pillé un par de botellas de refrescos.
Tras pagar y guardar todo en las bolsas, fuimos a mi casa, allí preparé unos macarrones que devoramos en poco tiempo sobre las 2 de la tarde.
-Bueno, ¿qué quieres hacer esta tarde?- la pregunté mientras retiraba los platos de la mesa y los metía en el lavavajillas.
-Pue...-justo en ese momento sonó el telefonillo.Me acerqué a ver quien era.
-¿Sí?
-¡Serás cabrón! ¡Mira que dejarme anoche tirado en la fiesta para tirarte a la morenaza esa... ya te vale!
-¡G-gilipollas!¡No hables tan alto...!-le dije susurrando.
-Hey,hey, ¿que pasa?¿Resaca? Oooh... no me jodas, ¡¿la piva sigue ahí?!
-¡Shhh!-era inútil que intentara callarle, iba a subir, además, seguro que Ángela ya lo había oído.-Sube anda...
-¿Pasa algo?-preguntó ella.
-Ah, no, nada, solo es Victor... mi colega, con el que iba anoche.
-Ah ya, sí, Victor, ¿no?
-Sí,sí, ese.-en lo que terminé de hablar Victor ya estaba en la puerta. Tocó levemente con los nudillos y fui a abrirle.
-Hola cassanova-digo poniéndome cara de seductor.
-¡Imbécil... te va a oír!-le grité por lo bajo.
-Jajaja, tranquilo.-Victor entró en mi casa tan pancho se dirigió hacia la cocina, donde estaba Ángela.
-¡Muy buenas!¿Qué tal te ha tratado este capullo?-le dijo a Ángela como si la conociera de toda la vida.
-Pues mi bien. No tengo queja, la verdad- le respondió Ángela dirigiéndome una mirada y una sonrisa, tan dulce como siempre. Yo se la devolví.
-A bueno, entonces bien.-dijo girándose hacia mí-bueno, ¿qué hay de comer?
-¡Oh, serás acoplado!
-Bueno, no pasa nada Jack, ha sobrado comida de sobra, déjale que coma un poco...-dijo Ángela.
Victor me miro con ojitos de cordero degollado...sí, ahora mismo le degollaría.
-Ójala revientes...-le dije con mirada asesina.
-Ya sabes, pero tu te lo preparas,eh.- le dijo Ángela a Victor.
-Vale,vale, gracias. Por cierto Jack, hoy hay planes.
-¿Qué?
-Que hoy hay planes. Hoy vuelve Yeray de Holanda, y hemos estado hablando, y como anoche no salió muy bien la cosa...-y una mierda, para mi fue la mejor noche de mi vida.-pues vamos a volver a hacer la fiesta, pero esta vez en condiciones.
-Yo no sé...
-¡Qué bien! ¿No?- dijo Ángela mirándome entusiasmada. No podía negarme a aquella mirada, así que, iríamos a la fiesta.
-Está bien, pues nada, esta noche fiesta...de nuevo.




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Bueno, siento la tardanza, últimamente no he estado muy en condiciones para escribir, y menos aún pensando que viene un poco lo que es la parte alegre del libro... y precisamente así no me sentía...
Bueno, quiero dar las gracias una vez más a todos los que me apoyáis, leéis, ayudáis, corregís... a todos.
Y quiero pedir perdón de nuevo, por, a parte, de las tardanzas, faltas,poca longitud de capítulos y demás, por algo más personal.
Por todas esas veces que haya podido ser borde, haberme comportado de forma incomprensible y estúpida...
No sé, supongo que a veces, cuando quieres a alguien, no puedes evitar comportarte algunas veces de forma extraña...supongo, que el querer darle todo, y saber que nunca vas a poder hacerlo, es un poco frustrante, y que queréis que os diga... a veces, haces el subnormal... Y ójala pudiera volver al pasado, y arreglar muchas cosas, y también me gustaría no tener los sentimientos que tengo, pero no se puede hacer nada...
En fin,que pasan los días y ahí está la cosa... capítulo 4, a partir de aquí empezaré a escribir con la ayuda y cooperación de Charlie, veamos que tal lo vamos llevando...

Oasis - Stop Crying Your Heart
Despistaos - El Silencio

martes, 10 de agosto de 2010

Capítulo 3 - Amanecer

Una suave brisa arremolinó su pelo contra mi cara, lo que hizo darme cuenta de que me había dormido. No lo podía creer, nos habíamos dormido sobre el capó de mi Cadillac Sexteen ( un coche nuevo, bueno y bonito, que pude comprar gracias al éxito de mi primer disco.)
-Mierda, me he dormido.- mire hacia el horizonte y vi como estaba a punto de amanecer. Sería romántico que viesemos los dos el amanecer, así que creo que iba a despertarla.
-Despierta preciosa.-la dije tocándola un poco el hombro. Poco a poco fue abriendo los ojos.
-¿Nos hemos dormido?- dijo desperezándose. Era tan mona, parecía un gato.
-Sí. Mira.-la dije señalando el amanecer que empezaba a verse a lo lejos. Todo el cielo comenzaba a ponerse de un color naranja fuerte que poco a poco se fundía con el azul oscuro, y se iba comiendo a las estrellas.
-Es precioso...Jack.- sus ojos brillaban más que todas las estrellas, y eso me provocaba cosquilleos en el estómago...esa mirada...
Nos quedamos mirándonos fíjamente el uno al otro, y poco a poco fuimos acercándo nuestros rostros. Todo aquello era tan, ¿perfecto? creo que eso ya lo he dicho... pero... así era: perfecto. Cuando nuestros ojos estuvieron a menos de un centímetro nos fundimos en un largo beso. El primer beso de, espero, muchos más.
-Jack...-susurró ella soltando mis labios y pegando su frente contra la mía- gracias...
-¿Por qué?
-Por haberme regalado esta noche tan maravillosa, en serio, a sido la noche más bonita de mi vida, gracias...
-No tienes que darlas, la mía tamb...- no me dejó terminar la frase, volvió a besarme interminablemente, bueno, desgraciadamente sí que lo iba a ser...
Estuvimos sentados sobre el capó hasta que ya se veía una gran claridad, con la mañana bien entrada.
-Bueno, creo que es hora de llevarte a el hotel, ¿no?A no ser que quieras venirte a mi casa...-por muy bonita que hubiera sido la noche, no espera un sí, ni mucho menos, la acabava de conocer, al fin y al cabo.
-¿Crees que es buena idea? ¿No te causaré molestias?-contra todo pronóstico...
-Claro que no, si yo estaría encantado de que vinieras. Además, tengo una habitación de sobra...
-¿En serio pretendes que me crea que quieres que duerma en otra habitación?
-Eeehh... p-pues...
Ángela rió y me besó otra vez, aunque más corta, igual de intensa.
-Bueno, vamos.
Los dos bajamos del capó y montamos en el coche, ella se arropó con la manta en el asiento de alante y emprendimos la marcha.
-Oye, ¿pasamos primero por mi casa para cambiarnos, y luego me dejas llevarte a desayunar un chocolate con churros?
-Claro que sí, pero primero debería ir a el hotel para coejr mis cosas.
-Vale, pues vamos.
Llegamos a el hotel en media hora. Ella cogió todas sus maletas y nos fuimos a mi casa. Una vez allí ambos nos duchamos, cambiamos y fuimos a un bar cercano donde solía desayunar yo.
-Mmm, están muy ricos.
- Si, la verdad.
-¿Vienes a menudo por aquí?
-Pues sinceramente sí, jajaja. Prefiero desayunar aquí unos buenos churros antes que hacerme yo leche en mi casa.
-Jajaja, menudo vago. ¿No sabes ni hacerte eso?
-Uuh, claro que no. Que sepas, que soy un gran cocinero.
-¿A sí?
-Claro.
-Pues vete preparando, por que soy muy exquisita.
-Cuando usted quiera, bella damisela.- me dedicó una de sus sonrisas, de esas de las que creo que ya no sabría vivir sin ellas.

Pero todo no era de color rosa.
De repente, me derrumbé por completo. Todo lo que había pasado en las últimas horas, se acabava de oscurecer. Todo loq ue ahora era mi mundo, mi vida, todo.
Hasta ahora no me había hecho a la idea de que Ángela estaba aquí de paso, por unos días, para luego volver a estudiar a New York, y ni si quiera sabía cuanto tiempo la quedaba aquí.No sabía que hacer en ese momento, no quería perderla ahora, acabava de conocerla. Ahora solo quería aprovechar todo el tiempo que estuviera con ella, todo lo posible...

lunes, 9 de agosto de 2010

Capítulo 2 - Bajo las estrellas.

La luna iluminaba el oscuro mar, pálido a sus ojos. Había antorchas que flanqueaban un pequeño camino desde la casa hasta la playa, donde había una hoguera al final. Las luces de la casa estaban encendidas y había guirnaldas y demás colgados por fuera y por dentro.
Para mi sorpresa habíamos sido de los primeros en llegar, y todavía no había mucha gente.
-Oye,¿no hay muy poca gente?
-Sí,¿qué hora es?
-Las diez y media-le contesté. Habíamos decidido llegar un poco más tarde precisamente para que fuera llegando la gente, y mira que casualidad, casi nadie.
-Esto es un poco raro, debería de estar lleno de gente.
-Bueno, entremos a ver que pasa.
Nos dirigimos a la entrada de la casa, que estaba abierta. Al llegar salió Vanesa a recibirnos con pintas de no estar de buen humor.
-Hola, Vanesa, ¿pasa algo?
-Hola chicos, buf... todo a salido mal... maldita sea...- dijo cruzándose de brazos y mirando al suelo apenada.
Vanesa era una chica de estatura media, morena, de ojos verdes y muy guapa. La verdad que a primera vista podía parecer la típica chica guapa creída, pero luego era una chica muy maja y simpática, que no juzgaba a nadie por su aspecto.
-¿Y eso?
-Sandra... la muy zorra se enteró de que iba a hacer una fiesta y ella también se puso a montar otra, y ahora está todo el mundo en su fiesta.
-¿En serio? Vaya... bueno, tu tranquila Vanesa, vamos a pasarlo bien los pocos que seamos.¿Quién ha venido?
-Pues estamos Andrea, Marta, Álvaro, Ángela vosotros y yo...-en sus ojos podía verse una clara decepción y la vez una gran ira.
-Bueno, pasemos entonces.-les dije.
Los tres pasamos dentro, donde se oía una música no muy fiestera de fondo. Entramos en el salón, donde estában los antes nombrados. Álvaro y Andrea estaban sentados en el sillón hablando tranquilamente de algo que solo ellos sabrán, ni tampoco me interesaba adivinar. Marta estaba hablando con otra chica que estaba de espaldas a mi, así que no le vi el rostro. Por lo que parecía ella debía de ser Ángela, ya que era la única de allí que no había reconocido. Seguimos a Vanesa que se dirigía hacia Marta y Ángela, que estaban sentadas en unas banquetas y apolladas en un arco que daba a la cocina.
-Chicos, ésta es Ángela- dijo Vanesa haciendo un movimiento con la mano en su dirección. Ésta se dio la vuelta inmediatamente dejando visible su rostro.
De repente todo pareció ilumarse, el tiempo se paró, ya no percibía la música de fondo, ni a Victor, ni al resto de eprsonas de la sala. Todos mis sentidos se centraron en ELLA, en esos ojos, marrones, esa mirada que haría que el viento dejara de soplar, que las estrellas dejaran de brillar, o que el mismo sol se escondiera si ella quisiera. Pero las estrellas no se apagaron esa noche, brillaban más que nunca, parecía que todo mi mundo se había iluminado de repente, ya nada estaba mal,  ahora todo iba bien, siempre que ella lo estuviera, por que mi mundo empezó a girar en torno a ella en ese mismo instante. Su larga melena provocó una freca brisa de olor a fresa que me embriagó por completo.
-Hola- dijo ella mostrando una sonrisa que hizo que mi corazón dejará de latir por un segundo.
-Hola, encantado.- dijo Victor mientras la daba dos besos.
Fueron dos segundos, ni más ni menos, pero fueron los más largos de mi vida. Me quedé parado, ausente, sin saber que hacer, como hipnotizado, cuando al fin reaccioné y me incliné para darla dos besos.
- H-hola, e-encantado-conseguí articular poniéndome rojo.
-H-hola...-ella parecía haber notado mi nerviosismo, y ella también se puso nerviosa. Al darla dos besos volví a oler aquel perfume a fresa tan maravilloso. Tras esto nos ruborizamos, ella agachó la cabeza y dio un largo trago a su copa de lo que fuera que estaba bebiendo.
-Ha venido aquí un par de semanas antes de volver a irse a estudiar a Nueva York.
-¿A sí?¿Y que estás estudiando?- la pregunté.
- Ahora mismo estaba con la producción musical, me gustaría algún día sacar mi propio sello y demás... pero esas cosas son muy complicadas hoy en día- hasta ahroa no me había dado cuenta, pero su voz era dulce, suave, acariciaba tus oidos...era como escuchar una frágil melodía bajo las gotas de lluvía.
-Anda, pues que casualidad, yo soy músico, a ver si hablo con mi productora y te consigo algo si quieres.- la ofrecí amablemente. En ese momento Victor fue a saludar a Álvaro y Marta y vanesa empezaron otra conversación aparte más alejados de nosotros.
-Oh, ¿en serio? muchísimas gracias, esto... espero que no sea molestia ni nada...
-Oh no, tranquila, yo hablo con ellos a ver si te pueden encontrar algo.
-Pues muchísimas gracias de nuevo.
-De nada.-temía que nos quedaramos sin conversación y por lo tanto sin oir aquella voz, así que rápidamente la pregunté- ¿Y qué haces por aquí?
-Pues nada, he venido a pasar unos días con mis tíos, que hacía mucho tiempo que no les veía.
-Aaah, bien, , bien, está bien eso de visitar a la familia de vez en cuando...
-¿Y tú vives aquí?- buf, menos mal que ha hablado, me quedaba sin conversación.
-Sí, sí, vivo aquí, vamos, aquí de la casa de Vanesa no, yo vivo algo más arriba- ¿pero qué cojones?La estaba cagando, no quería ser un graciosillo, a lo mejor no la atraía...
-Jajaja, te entiendo, tranquilo- ... vale, bien...
-¿Y estás durmiendo dónde tus tíos?
-Ah, no, que va, estoy durmiendo en un hotel no muy lejos del pueblo... no está mal. En casa de mis tíos no hay hueco suficiente para tanta maleta, aparte que, quiero verlos, pero no estar con ellos todo el día, jajaja.
-Jajaja, no, imagino que no. oye, ¿y por qué no te quedas a dormir en casa de Vanesa?
-Uf, no, paso, vengo de viaje de relaz, y quiero dormir...
-No ya, si sé lo que es dormir con colegas, jajaja.
-Uf, me apetece tumbarme en la arena, ¿me acompañas? -cojonudo.
-Oh, claro que sí. Vamos.
Salimos por la puerta trasera y fuimos por el camino ladeado por antorchas hasta llegar cerca del agua. Ella se quitó las Converse que llevaba y se remangó los pantalones hasta las rodillas. Llevaba unos vaqueros oscuros y una camiseta de tirantes ajustada de Los Ramones, que dejaba ver su cinturón de pirámides. Yo hice los mismo y la seguí hasta la orilla, donde estaba ella.
-Uf, no recordaba lo fría que estaba el agua por aquí.
-Sí, imagino que por Nueva York habrá playas más calentitas, ¿no?
-Bueno, no te creas, jajaja- su risa era...era...mágica, como la noche. Las estrellas brillaban dejando ver un estampado precioso. El cielo estaba totalmente despejado, y no hacía mala temperatura.
Nos pasamos hablando más de una hora mientras andábamos por la orilla y dábamos un paseo por la playa.
Todo parecía tan...perfecto...
-Bueno, creo que es hora de que me vaya, el último autobús creo que pasó hace ya horas, y los taxis cuestan más a aprtir de las doce.
-Espera, yo puedo llevarte en mi coche, si no te importa claro... no es un Ferrari, pero está bien.
-¿En serio?Sí no es molestía...
- Claro que no, además, si quieres, puedo enseñarte un lugar...especial. Es muy bonito, y no está muy
-Tranquilo, ya me habías convencido- me cortó.
Nos metimos dentro de la casa de Vanesa, nos secamos las piernas, y salimos de nuevo por atrás sin que nadie se enterara.
Al llegar al coche ella lo redeó por delante y abrió la puerta del copiloto.
-Es muy bonito.
-Gracias, aunque creo que le haces competencia.- joder, ¿de verdad soy tan cutre?
-Jajaja, gracias.- dijo poniéndose roja y entrando en el coche.
Puse en marcha el coche y vi como Victor me miraba confuso. Cogimos la carretera y nos dirigimos hacía el mirador de Luna, un mirador a unos veinte minutos que tenía vistas de todo el pueblo, y era precioso.
-¿Puedo poner la música?
-Claro, claro, pónla.- espero que le gustase lo que llevaba puesto...
Ángela apretó el el botón y la música comenzó a sonar.
-¡Oh!
-¿Pasa algo? ¿No te gusta?- en la radio tenía metido un disco de Despistaos, y estaba sonando Estrella.
-¿Estás de broma?¡Pero si me encantan!
-¿En serio? Oooh, sube el volúmen si quieres.
Ángela subió el volumen de la radio y comenzó a cantar. Bajó la ventinilla y saco la cabeza y los brazos mientras cantaba y gritaba.
Al cabo de veinte minutos habíamos llegado al mirador, donde aparqué el coche.Nos bajamos del coche y nos acercamos a la barandilla.
-Oh, es precioso, Jack...-se agarró a la barandilla y contempló el juego de luces entre estrellas, farolas y la luna.
-¿Te gusta?
-Sí, es precioso, en serio.-Ángela miraba espectante aquel espectáculo.Nos pasamos allí media hora los dos mirando.
-Bueno, cuando tu quieras te llevo al hotel.
-Oh, perdona, no me había dado cuenta, lo siento si te he molestado, yo no quería...
-Que no pasa nada, si yo estoy muy bien aquí, no me importa, ¿quieres que saque una manta del coche?
-Vale, ya empieza a hacer algo de frío.
Fui al coche y saque una manta que llevaba por si las moscas en el maletero.Nos tumbamos en el capó del coche y nos arropamos con la manta.
-Que bonitas están las estrellas.-dije ovbservándolas.
-Sí...
Pasaron los minutos y la noche seguía igual de bella.Ya notaba como Ángela se iba quedando dormida y empezaba a reposar su cabeza sobre mí.
Ya no sabía si esto era real o estaba soñando, pero fuera lo que fuera, quería quedarme aquí, con ella,.Que el tiempo pasara, que ya envejeceríamos.Que las horas fueran muriendo, que con el recuerdo las reviviríamos. Que el día nos guiara mientras la noche nos arropara. Una llama acabava de encenderse en mi enterior , que en nuestros sueños permanecería viva por siempre, pasara lo que pasara.
Todo era perfecto, la luna, las estrellas, la noche y ella. Los dos, como uno solo.
Todo estaba en calma, en silencio...

viernes, 6 de agosto de 2010

Capítulo 1. (segunda parte)

La verdad es que la fiesta podía estar bien. Los padres de Vanesa tenían una empresa de diseño de moda, y les iba bastante bien.Tenían una casa literalmente al lado de la playa, de dos pisos de unos cientoveinte metros cuadrados cada uno, jardín, blanca y con unos grandes ventanales en la planta baja, donde el salón; una casa de ensueño. Y como está a dos pasos de la playa (sí, dos pasos, así tal cual) imagino que iremos allí, haremos alguna hoguera, nos bañaremos... en fin, una fiesta en condiciones, si señor.
En el fondo (y no tan en el fondo, me corregí) tenía mucha envidía de Vanesa, era guapa y rica, iba a tener una vida rodeada de todo lo que quisiera, y como sus padres tenían una empresa de diseños de moda pues ella era modelo...vamos, que al fin y al cabo, tenía de todo, y apenas se había sacado la carrera de diseñadora estética (lo más seguro es que hubo dinero de por medio). Y sin embargo, yo era un músico de veintiseis años, a el que la inspiración se le fué con la última rubia que estuvo en su colchón, con una discografía que está hasta los huevos de él, y que vive en un piso de mierda. Pero bueno, que se le va a hacer, habrá que seguir adelante, al fin y al cabo, vivía en un sitio precioso. Villa Blanca era un pueblo de la costa gallega muy bonito, la verdad es que yo siempre he estado en sitios así, pero este para mi era el mejor. Yo nací en Skagen, Dinamarca, y a los tres años me fuí a vivir a Orange County, California, lugar dónde se conocieron mis padres hace 33 años. Mi padre era de Skagen, y mi madre era de Madrid, y tras la muérte de mi abuelo, se fué a vivir a O.C. ya que su madre también estaba enferma y decidió irse allí, ya que vivían unos primos de su madre, y así la ayudarían a cuidarla. Fue justo dos años después de llegar cuando mi padre se fue allí de viaje de empresas con mi abuelo paterno, ya que poseía una gran empresa de ropa para deportistas y tuvo que hacer un viaje allí por razones de trabajo, cuando conoció a mi madre. Fue amor a primera vista, todo muy bonito, aunque por culpa de estar con ella su padre que no lo aceptó decidió dejarle sin la parte de la empresa y tuvo que volver a Dinamarca. Estuvieron un año entero sin verse, aunque mi padre la escribía todos los días, las cartas tardaban en llegar, y eso dificultaba la comunicación. Pero entonces fue cuando mi padre recibió una carta en la que decía mi madre que se iba a vivir con él. Cinco años después nací yo.
-¡Mierda, me he pasado en calentarla!- maldijo Victor sacando las tazas del microondas y a mi de mis pensamientos.
-No sabes ni calentar la leche, espero que por lo menos sepas planchar- Victor levanto su dedo corazón y me lo enseñó cuidadosamente-Bueno, y ¿a que hora es la fiesta?
-Pues me dijo que podíamos ir a partir de las diez-dijo mientras se sentaba enfrente mía y dejaba las tazas en la mesa.
-Ah, vale, pues allí estaremos. ¿Hay que ir elegante o es una fiesta de cachondeo?
-Puedes ir como te salga de los mismísimos pendientes,pero vamos, creo que es más fácil quitarse la ropa normal que la elegante...
-¿Y eso para qué?
-¡Hombre!¡Esh un fifshtah!- dijo con el mismo acento que el de un famoso anuncio de hace tiempo-Jajaja,¿no piensas mojar o qué? Vamos, no sé tu... pero yo...Jajaja-dijo riéndose.
-Jajaja, que pasa,¿te vas a volver a tirar a su prima?- (Toma ya, golpe bajo).
-Gilipollas-dijo de golpe parando de reír.
-Pues no sé, todo se andará...
-Sí, supongo.
El resto de la mañana la pasamos viendo en la tele un estúpido programa en el que la gente no paraba de caerse y darse golpes.
A la hora de comer preparé un par de filetes que descongelé y unos huevos fritos. Sabía cocinar bien, y cosas mejores, pero no tenia ganas de comerme la cabeza con la comida (que irónico, ¿no?).
Por la tarde salimos a dar una vuelta y estuvimos un rato en el parque comiendo pipas. luego fuimos a una tienda de skate cercana, ya que el dueño era amigo nuestro, y nos hacía buenos precios en la ropa y demás.Compramos un par de camisetas y yo además unas zapatillas nuevas, que pensaba estrenar en la fiesta.Victor se fue a su casa a prepararse y yo a la mía.
Ya sólo quedaban un par de horas para la fiesta, acababa de ducharme y acicalarme cuando Victor llegó a mi casa.
-Bueno que, ¿listo?- dijo levantándose el cuello de la camisa que se había puesto.



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